Río Convento

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El río Convento nace en Parque Internacional La Amistad. Sus aguas fluyen hacia el sur por pronunciadas pendientes y chiflones que van atenuándose conforme se acerca al valle de El General. Administrativamente, divide los cantones de Pérez Zeledón y Buenos Aires, y a su vez, las provincias de San José y Puntarenas.

En su paso, fluye por pequeñas comunidades rurales dedicadas a la agricultura de café, caña, y forraje para la ganadería, que usan su agua tanto para esas actividades como para el consumo humano. Su caudal se alimenta de pequeñas nacientes y riachuelos que por lo general pasan por esos espacios de producción. En las partes altas y medias del río, sus aguas han sido consideradas entre las más prístinas del país.

En sus orillas es común hallar especies vegetales representativas de la zona como sota caballo (Zygia longifolia), espavel (Anacardium excelsum), higuerón (Ficus spp.), acompañados por enormes bejucos como corazón de mono (Entada gigas), y ojo de buey (Mucuna spp.). Estas especies, cuyas copas de ambas orillas se topan en lo alto, mantienen el caudal del río de tal manera que evitan la erosión del suelo y su desbordamiento en caso de fuertes lluvias.

Se pueden observar sigilosamente especies animales como cuyeos (Antrostomus spp.), quiebrapalos (Manacus aurantiacus), saltarín cabecirrojo (Ceratopipra mentalis), garza del sol (Euripigya helias), entre otras. Al mirar al suelo, eventualmente se puede observar alguna serpiente como boas (Boa constrictor), que es inofensiva, o alguna terciopelo (Bothrops asper), ante lo cual, recomendamos alejarse, ya que esta sí es venenosa. De todas formas, lo más adecuado es no manipular las formas de vida que tenga la dicha de toparse.

El río Convento pasa por unos 5 kilómetros a orillas del RNVSLM. Posteriormente confluye con el río San Juan, el cual, trae consigo contaminación principalmente de las actividades agropecuarias en las comunidades que atraviesa, hasta confluir el río General, fuertemente contaminado y destruido por una pluralidad de actividades como el vertido de desechos tóxicos y el dragado para la extracción de materiales. A pesar de dichos problemas, la importancia ecosistémica del río Convento radica, en primer lugar, que funciona como corredor biológico entre el valle y el cañón del río General con la cordillera de Talamanca.

En segundo lugar, en medio de esa zona de tránsito, la presencia del RNVSLM brinda espacios adecuados para especies que han sido aniquiladas en zonas aledañas o que su distribución geográfica es tan limitada que su protección es fundamental. Dos ejemplos de lo anterior es el caso de los tepezcuintle (Cuniculus paca), sumamente afectados por la cacería, y las poblaciones de insectos ante el uso generalizado de agrotóxicos, cuyo conocimiento es tan poco que ni siquiera se sabe cuántas especies habitan en el mundo o se han extinto sin haberlas conocido.

Este río también demarca el límite oeste del Refugio Nacional de Vida Silvestre Longo Mai. La protección de sus bosques en sus orillas ha permitido que una importante diversidad de especies asediadas por los agrotóxicos, la cacería, la deforestación y demás violaciones encuentren un espacio adecuado para su existencia. Además, ha permitido a la especie humana que habita en los alrededores del río y que visita la zona, disfrutar de sus aguas.

El plan de aniquilar este río para la generación de energía eléctrica se vio detenido por el esfuerzo de la Comisión Defensora de los Ríos Convento y Sonador y el Movimiento Ríos Vivos, quienes evidenciaron las razones por las cuales este río no debía ser destinado para ese propósito. Sin embargo, las amenazas no han cesado, sobre todo en momentos en los que se ha anunciado - y también se ha visto- que el agua se ha posicionado como el motor del cambio de paradigma energético, a pesar de que más de la mitad de la humanidad no tiene acceso a este líquido vital.

Otros proyectos que ha amenazado la existencia misma del río Convento, debido a que quedaría seco o casi seco con el saqueo el 90% del caudal, son los planes de desarrollo y ampliación de la Asada San Antonio Mollejones y la Asada Piedra de Convento, para incrementar la capacidad de abastecimiento hídrico en otras comunidades con miras a proyectos de desarrollo turístico en la costa pacífica del país, sin que sean tomadas en cuenta las comunidades donde se planea tomar el agua, las cuales están llevando a cabo las gestiones para evitar la aniquilación del río.